Se le acumulan los problemas a Felipe Moreno
Felipe Moreno, máximo accionista del Real Murcia. FOTO: Real Murcia C.F.
El Real Murcia anhela el fútbol profesional. Su camino por la senda de la semi-profesionalidad no dispersa a sus aficionados. Incluso aun estando a escasos metros del abismo, el club saca a relucir sus mejores galas en tiempos difíciles, en lo deportivo, y ahora más que nunca, en lo institucional.
Entran a escena 18 millones de deuda y 150.000 euros de presupuesto. Si hasta ahora, han sido buenas las intenciones del ex-propietario del Leganés hacia la economía del Real Murcia ¿Por qué no le ayuda Mauricio García de la Vega? Desafortunadamente, el argumento de peso a esta cuestión vela por intereses propios que por el bien común. Al otro lado del puerto de la cadena, Cartagena señala como enemigo público número uno a Felipe Moreno debido a la relación de cordialidad con la dupla Belmonte/Breis
Para el Real Murcia, el madrileño es lo mejor que le ha podido pasar a los aproximadamente 17.000 adeptos a la parroquia grana. Evidentemente, no todo tiene que ser de color rosa, y en ciertas ocasiones, la dirección del barco grana se desdibuja hacia tonos grises más oscuros que claros. Pero la gestión y los cambios introducidos desde su llegada a la presidencia aporta más cosas positivas que negativas.
En primer lugar, la inversión inicial redujo la deuda con hacienda y la seguridad social, cumplió con las nóminas de los futbolistas, y alejó al club de su agónico final. El amor por el Real Murcia no se apaga de la noche a la mañana. Felipe Moreno no solo demostró su interés por ayudar a una entidad histórica en apuros, también afloró unos sentimientos de pertenencia a una forma de entender el fútbol. Su cariño lo comparte incondicionalmente con todo el mundo. Como buen anfitrión abre las puertas de su hogar de par en par. El Enrique Roca, lejos de lo cotidiano en Primera Federación, se sitúa en el punto de mira para clubes y selecciones internacionales.
El templo grana se convirtió en el siguiente objetivo del camino murcianista. Esa esperanza de resurgir de sus propias cenizas coincide con la suavidad del nuevo tapete, la comodidad de los nuevos vestuarios y banquillos, y la sensación de profesionalidad y compromiso con los sponsors del club. Tampoco nos olvidamos de que la nueva iluminación led brilla con luz propia en cada compromiso liguero. Las consecuencias del lavado de cara al estadio han generado un impacto que trasciende más allá de lo positivo. Gracias a todo ello, la plantilla, el cuerpo técnico, y miles de aficionados guardan en su interior la sensación de pertenencia a su hogar.
En definitiva, Felipe Moreno hace las cosas por el bien del murcianismo, de la ciudad de Murcia, y de una entidad con más de cien años de historia a sus espaldas. Sus decisiones, respaldadas por la mayoría de la opinión pública, encaminan al Real Murcia hacia un futuro muy esperanzador. Las piedras en el camino tan solo son una muestra de que el empresario madrileño trabaja con los pies en la tierra, y sobre todo, con mucho esfuerzo. Tarde o temprano, el “rey de Segunda División” regresará a su trono. Mientras, habrá que esperar un poco más. El Real Murcia luchará cada temporada a capa y espada por la élite del fútbol español.