Sevillanía
Está siendo un año negro para el conjunto de la capital andaluza. Tras un pésimo año del primer equipo en primera, que se va a salvar por poquísimo, su filial, el Sevilla Atlético, terminará la temporada en primera RFEF como colista.
Los problemas institucionales no han afectado solo a la primera plantilla, sino también al filial e incluso se podría hablar del propio fútbol base. La necesidad del primer equipo de utilizar gente de la cantera, pese al gasto de dinero del club y el derroche mal utilizado en los últimos años, ha dejado al equipo B denudo en una categoría llena de clubes hambrientos de fútbol profesional.

Tres entrenadores en total que no han logrado cambiar el rumbo del primer descendido de la temporada. De las 35 jornadas que llevamos, han estado en puesto de descenso en 33 de ellas, y las dos que no fueron tras la tercera y cuarta jornadas. Un ridículo mayúsculo. A más inri, llevan las diez últimas jornadas en la última posición, logrando 3 pts en los últimos diez partidos, es decir, tres de treinta.
Debido a esto, las protestas en el estadio Jesús Navas se han intensificado más que nunca. Un club acostumbrado a sacar estrellas lleva un tiempo estrellado debido a la directiva. La compra por parte del nuevo grupo inversor, protagonizada por Sergio Ramos, es un rayo de esperanza, ya que, al ser Ramos un excanterano, se espera en Nervión que el club vuelva a cuidar su cantera y reorganice estructuralmente un fútbol base desfasado para lo requerible en la actualidad.